EL SOUNDTRACK DE LOVE STORY: LA MIXTAPE NOVENTERA QUE DEFINE LA SERIE DE RYAN MURPHY
La serie Love Story, producida por Ryan Murphy, reconstruye uno de los romances más fascinantes de los años noventa: la relación entre John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette-Kennedy. Pero además de su cuidada estética y su mirada íntima sobre la pareja, uno de los elementos más comentados de la serie es su soundtrack, una auténtica cápsula musical de la década.
La selección musical funciona como una mixtape noventera que mezcla rock alternativo, dream-pop, trip-hop y pop sofisticado. Más que simple ambientación, las canciones acompañan momentos clave de la historia y ayudan a reconstruir el clima cultural del Nueva York de los 90: glamour, melancolía y una intensa exposición mediática.
El resultado es una banda sonora que dialoga con la narrativa emocional de la serie y que, al mismo tiempo, revive algunos de los sonidos más icónicos de la década.
Algunas canciones destacadas del soundtrack de Love Story
Entre los temas que aparecen a lo largo de los episodios se encuentran:
This Woman’s Work — Kate Bush
Human Behaviour — Björk
Common People — Pulp
(Nice Dream) — Radiohead
Fade Into You — Mazzy Star
Sour Times — Portishead
Kiss Me — Sixpence None the Richer
Loaded — Primal Scream
Crazy — Seal
Weather With You — Crowded House
I Touch Myself — Divinyls
Esta mezcla de clásicos y joyas alternativas logra capturar la sensibilidad musical que dominaba la cultura pop de la época. Al mismo tiempo, la serie evita caer en los hits más obvios, apostando por canciones que evocan el espíritu más íntimo y sofisticado de la década.
Una banda sonora que define la serie
En el universo televisivo de Ryan Murphy —donde la moda, la estética y la música siempre juegan un rol central— el soundtrack de Love Story se convierte en una herramienta narrativa fundamental. Cada canción ayuda a subrayar momentos de romance, tensión o melancolía, transformando la serie en una experiencia sensorial profundamente ligada a la cultura de los años noventa.
Más que un simple acompañamiento musical, el soundtrack funciona como una carta de amor a la música de la década, confirmando que en esta historia —como en muchas relaciones— las canciones también cuentan parte del romance.
